La vida de Ivan Martinić e Ivana Martinić, abuelos paternos de Mateo Martinić Beroš, está envuelta en misterio, ya que poco se sabe sobre ellos. Sin embargo, su legado revela una historia de separación, sacrificio y tragedia.
Pertenecientes al tronco familiar Martinić, alias Prijević, de Pučišća, en la Isla de Brač, Croacia, su historia está profundamente ligada a su tierra natal.
En Bračute, una pequeña aldea a tres kilómetros de Pučišća, conocida como «Pequeña Brač», nacieron ellos, sus hijos y otros familiares, incluyendo a Mateo, Antonio y Anka, quienes más tarde emigrarían a América en busca de un futuro mejor.
La partida de estos tres hijos debió ser un momento difícil para Ivan y Ivana, conscientes de que probablemente nunca volverían a verlos.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la tragedia golpeó a la familia Martinić Martinić. Ivan falleció trágicamente mientras paseaba con uno de sus nietos por la campiña. El pequeño, movido por la curiosidad, recogió una granada o bomba que explotó, causándole la muerte instantánea. Ivan falleció días después, posiblemente debido a las heridas o el dolor emocional.
Este evento devastador dejó una profunda huella en la familia y en la memoria de Ivana y sus hijos, quienes se enteraron tiempo después, debido a la escasa comunicación y la lejanía geográfica.
Hoy en día, solo una fotografía de los abuelos paternos de don Mateo es el único recuerdo que testifica su existencia y legado.
