La familia de Mateo Martinić Beroš tiene sus raíces en Nerežišća, un pequeño pueblo en la isla de Brač, Croacia, donde los Beroš eran una familia tradicional de labradores y constructores con una profunda fe católica.
Nicolás Beroš Dubravčić, abuelo materno de Mateo Martinić Beroš, llegó a Punta Arenas en 1905, como pionero de su familia en Chile. Su esposa, Margarita Pavišić Glasinović, se unió a él en 1912 con sus cuatro hijos: Jorge, Rosa, Josefina y Elena, a los que luego se sumaron Francisco y José, ambos nacidos en Punta Arenas.
Don Nicolás dejó su huella en Punta Arenas construyendo calles empedradas y emblemáticos edificios como el Santuario de María Auxiliadora y las sedes de los bancos de Tarapacá y Londres. Su habilidad como albañil le permitió construir su propia casa en el Barrio Croata.
Para sus nietos era un nono amoroso y adorable. Su nieto Mateo recuerda su estatura regular, calvicie y bigotes blancos que picaban la cara al besar. Su fe era profunda; rezaba el rosario diariamente.
Margarita, la nona, era un tanto seria, pero también era una persona amable y algo querendona, que solía besar a sus nietos con besos rápidos y sonoros, manteniéndole las manos apretadas por un largo rato, costumbre esta última que se acentuó mucho más aún cuando ya muy longeva y estando ciega, los nietos la visitaban y ella pasaba los días sentada en su cocina, rezando el rosario. La recuerdan como una mujer muy laboriosa y excelente cocinera.

Cristian G.
Fantástico, maravilloso tener esta historia. Soy tataranieto de ellos, un orgullo. Mi bisabuela Josefina nos saludaba así también, besos sonoros y tomándonos las manos. Gracias tío Mateo por su tan valioso trabajo y dedicación a la historia familiar!