En la década de 1900, Punta Arenas era una ciudad singular y próspera, gracias al aporte de inmigrantes europeos que habían llegado para establecerse y trabajar en aquella lejana ciudad. Entre ellos se encontraban los croatas, como Mateo Martinić Martinić y Rosa Beroš Pavišić, padres de Mateo Martinić Beroš.
Mateo Martinić Martinić nació en 1887 en Pučišća, una pintoresca localidad costera en la isla de Brač, Reino de Dalmacia. Era hijo de Ivan Martinić e Ivana Martinić, y estaba destinado a seguir los pasos de su familia en la agricultura y en la construcción. Sin embargo, la vida en su isla natal no era fácil. El control del Imperio Austrohúngaro y la obligación de realizar un prolongado servicio militar, pesaban sobre la población croata. Además, la epidemia de filoxera había devastado las vides de la isla, provocando una gran miseria económica.
Estas razones motivaron al joven Mateo, a la edad de 19 años, a buscar una vida mejor en América. Era un hombre de estatura regular y buena complexión física, con la piel blanca, ojos azules y cabello rubio. Portaba un bigote que usaría toda su vida. A pesar de su origen campesino y falta de instrucción, era un hombre rústico, pero con un capital inicial de resistencia física, austeridad, frugalidad, honestidad y seriedad.
Al llegar a Punta Arenas en 1906, Mateo Martinić Martinić trabajó como obrero y aprendió el idioma local. Además, trabajó esporádicamente en estancias como esquilador y en otras faenas de campo. Su trabajo y esfuerzo no pasaron desapercibidos, y pronto se convirtió en un miembro respetado de la comunidad croata en Punta Arenas.
Rosa Beroš Pavišić nació en 1896 en Nerežišća, una localidad en el interior de la isla de Brač. Era la segunda de los hijos de Nicolás Beroš Dubravčić y Margarita Pavišić Glasinović. Llegó a Punta Arenas en 1912 junto a su madre y hermanos, Jorge, Josefina y Elena. Llegaría a ser una mujer conocida por su laboriosidad, su habilidad culinaria y su corazón compasivo.
Mateo Martinić Martinić y Rosa Beroš Pavišić se casaron en 1915 y tuvieron cinco hijos: Juan, Nicolás, Margarita, Antonia y Mateo. La familia se estableció en el Barrio Cerro de la Cruz, donde él fundó un almacén de abarrotes, el «Almacén Arauco», en su casa ubicada en la esquina de Fagnano con Arauco.
El 20 de octubre de 1931 nació Mateo Martinić Beroš, y la elección de su nombre obedeció a la tradición croata. El mayor de los hijos llevaba el nombre del abuelo paterno, el segundo, el del abuelo materno, y al tercer varón, como en este caso, le correspondía el nombre del padre.
Lamentablemente, la muerte de Mateo Martinić Martinić cambió la vida de la familia. Falleció en 1933, un poco más de un año después del nacimiento de su hijo Mateo, producto de un accidente ocurrido en el río de las Minas, mientras buscaba oro junto a algunos amigos.
Dos años después, Rosa Beroš Pavišić se casó con Antonio Martinić Martinić, hermano de Mateo, quien asumió la responsabilidad de la jefatura de la familia. La familia continuó trabajando juntos para mantener el almacén y asegurar su bienestar.
Rosa tuvo una larga vida, falleciendo en 1987, a la edad de 91 años.
