La vida laboral de Mateo Martinić Beroš comenzó en agosto de 1950, cuando se unió a la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) en el campamento Manantiales de Tierra del Fuego. Con solo 18 años, se sumergió en un entorno de trabajo exigente como aprendiz de perforaciones.
A pesar del rigor y el sacrificio, pronto ascendió en rango y salario, y se benefició de una buena comida y alojamiento. Su primer sueldo fue un gesto de gratitud hacia su madre, a quien se lo entregó íntegramente. Este período en ENAP fue crucial para Mateo Martinić Beroš, ya que le permitió ahorrar para retomar sus estudios.
Después de una valiosa experiencia laboral, regresó a Santiago en febrero de 1951. Posteriormente, regresó a ENAP en 1953, esta vez como administrativo, durante nueve meses. Luego, se unió a Lan Chile, donde se desempeñó en dos roles: control de combustibles de aviación y venta de pasajes.
Su jornada laboral diaria era intensa, desde las 5 de la mañana hasta las 17 horas, con dos horas para almorzar. Permaneció en Lan Chile durante dos años, adquiriendo experiencia y habilidades que lo prepararon para su futuro profesional.
