La vida de Antonio Martinić Martinić, conocido cariñosamente como Barba Antón (tío Antonio, en croata), se definió por su compromiso y dedicación a la familia. Nacido en Pučišća, isla de Brač, en 1891, emigró a a los 19 años a Punta Arenas, donde se reunió con su hermano Mateo. Al llegar a Punta Arenas, se dedicó a trabajar en labores ganaderas, tanto en la Patagonia chilena como argentina, y también en Tierra del Fuego.
Tras la repentina muerte de Mateo Martinić Martinić, Rosa Beroš Pavišić se enfrentó a la ardua tarea de cuidar a sus hijos, gestionar el hogar y mantener en funcionamiento el almacén familiar, con la única ayuda de Juan, su hijo mayor de solo 16 años. En ese momento de necesidad y desamparo, Antonio Martinić Martinić, hermano de Mateo, le propuso matrimonio, unión que se concretó en el año 1935. De esta manera, Barba Antón pasó a ser la cabeza de la familia y el padre de Mateo Martinić Beroš,
La familia se completó con los nacimientos de José y Rita, en 1936 y 1937, respectivamente. Barba Antón era un hombre rústico, trabajador y reservado, con un talante tranquilo y una presencia imponente. Su dedicación a la familia y su compromiso con la educación de sus sobrinos e hijos fueron incansables. Aunque su actitud a veces parecía muy estricta, su preocupación por el bienestar de sus seres queridos era su principal razón de vivir.
Barba Antón fue más que un tío para Mateo Martinić Beroš; fue su padre. Le enseñó a valorar la vida, a trabajar duro y a respetar a los demás. Su amor y dedicación no hicieron distinciones entre sus hijos biológicos y los que recibió al casarse con Rosa Beroš. Aunque Mateo Martinić nunca lo llamó «papá», siempre lo consideró su padre verdadero.
